Hoy cumpliría mi primer año trabajando en Tuenti -y cobraría el plus de productividad xD-, pero ni trabajo ya en Tuenti, ni tampoco vivo en Capital City. Vuelvo a vivir en Coruñita, alquilado, todavía sin carnet de conducir, engordando, con mi vieja ropa de siempre, metido en un proyecto pequeñín, y sin embargo, te quie^H^H^H^H^H^H^H encantado de la vida estoy. Hace dos años, fíjense, estaba, sen tempo non era, entre papers sobre P2P en pleno proceso de tomarme en serio y creerme una tesis, condición sine qua non para establecerme definitivamente en el way-of-life universitario. Hace tres, sin embargo, me dedicaba a vivir muy bien y a tontear en entrevistas con unos y otros para en algún momento dar la patada a la Universidad. Hace cuatro…

Hoy, una de esas fechas que sin buscarlo quedan impresas a fuego, pensaba en estas cosas de la vida. También pensaba en como el ratio de felicidad -y de pasta, aunque no estén relacionados en este caso- por hora trabajada ha crecido en el último año. Me ha dado también que pensar la notoria realización profesional actual, ya sea en un proyecto gigante o uno modesto. Y más, más que he pensado.

Aunque en circunstancias muy diferentes a las suyas, parafraseando a una de mis musas, desde aquí, brindo por que este año se convierta en otros dos y en varios más. Y animo a todos los que se sientan oprimidos por sus condiciones laborales a que no las acepten y amplien sus miras hacia otras metas profesionales. Vale la pena.