Oct
26
Mañana se cumplirán los seis meses viviendo en Capital City -aka, Madrid-. Desde los primeros días de despiste -un lío eso de no saber en que dirección caminar para cosas tan simples como comprar unas aspirinas o sacar unas fotocopias-, pasando por el insoportable calor del verano, y hasta estos agradables días de otoño, ha habido una constante: yo encarnando la versión galaica del rudo cazador de cocodrilos Michael Dundee, desorientado y perplejo en la gran ciudad.
Igual que el señor Dundee, mi conclusión fundamental es que estas personitas viven realmente mal. Lo bueno, para ellos, es que no lo saben. Antológicas algunas conversaciones al respecto entre nativos usuarios del transporte público que he tenido el gusto de presenciar gracias a interminables atascos de primera hora.
Sea como fuere, ni esto en NYC, ni yo vengo de Australia. Esto no está más que a una hora de avión de donde siempre he vivido. Y sin embargo, no hay semana en la que situaciones que los locales asumen con normalidad, a mi me resulten risibles. Intentaré ir elaborando una colección de ellas en forma de posts.
