Ayer cerré la temporada de viajes 2009 al regresar de mi estancia de cuatro/cinco días en Roma. Cinco años después de la primera visita, y gracias a un anfitrión tan generoso como paciente, he podido volver a la capital italiana a precio de risa. Eso sí, tan completa fue la primera visita que esta vez no tenía mucho más que hacer que dormir, comer y dar algún paseo. Nada de prisas para visitar todo lo visitable, nada de maratones fotográficos. Lo que he vivido estos días debe de ser próximo a lo que se siente estando podre de pasta.

Cinco años después Roma me sigue resultado una ciudad caótica y descuidada, y a la vista de sus habitantes, genéticamente poco deben guardar ya en común con aquellos señores tan listos que se montaron el Imperio.

Visitas turísticas de esas que exijen pasar por caja las justas: el Coliseo y Foro -¡12,00 €!- y el Museo Vaticano -¡14,00 €!-. Más allá de eso, algunos paseos -pocos y cortos, que llegaba yo a Roma con secuelas en forma de agujetas después del tute por el Prado y Escorial días atrás- por rincones ya conocidos y otros nuevos, horas y horas entregadas al sueño, y comida, mucha y buena. Prueba de ello es el siguiente collage, que representa algo así como el 50% de las fotos que este viaje ha dado de si.

Al final de todo viaje queda un poso, un puñado de flecos sueltos que permanecen en la memoria. No iba a ser menos en el caso de Roma; allá donde se camine se acumulan siglos de historia viva. Después de este viaje, mi particular lista de recuerdos es,

  • La pizza de tomate, rúcula y maíz. Tremenda, en particular en la Taverna Le Coppelle, a medio camino entre el Pantheon y Piazza Navona.
  • La salsa carbonara estilo español, es decir, a base de nata -vamos, una cochinada-, al parecer no tiene nada que ver con la verdadera carbonara italiana, donde unos huevos rotos ligando la pasta reemplazan a la nata.
  • Las galletas rellenas de manzana marca Mulino Bianco. ¡Sublimes!

It happened, therefore it can happen again: this is the core of what we have to say.

– Primo Levi, born in 1919 in Turin, was a chemist. As a member of the Italian resistance, he was arrested in 1944 and deported to Auschwitz. He survived and began in 1945, directly after his return, to write. In 1987 Primo committed suicide. His stories and poems of the Holocaust today belong to world literature.

Esta es la inscripción con la que se abre la exposición del museo anexo al monumento en memoria de las víctimas del Holocausto. Ha sido uno de los puntos de parada durante nuestra estancia por tierras berlinesas, y, junto con Tiergarten y los jardines del palacio de Charlottenburg, uno de mis rincones de la ciudad preferidos durante este viaje.

Cuatro/cinco días calándonos de frío, cansándonos de caminar sin parar, durmiendo generosamente y, por supuesto, comiendo como cerditos salchichas y contundentes especialidades locales.

Como cabía esperar Berlín me ha gustado. Tanto es así que ha quedado incorporada a mi particular lista de destinos a los que, llegado el caso, consideraría de buena gana para emigrar: Estocolmo, Aquisgrán y ahora también Berlín.

Pendiente de volar a Roma en unas semanas, ahora es momento de empezar a planificar el calendario de viajes low cost para el 2010. ¿Sugerencias?