Dec
20
Metidos ya en plena vorágine navideña, no quisiera dejar pasar la oportunidad de utilizar este foro para camuflarme en el mundo de piruletas y gominolas en que se nos ahoga durante estas fechas y, junto con los otros dos madrileños más populares de este movidito 2009 que ya acaba, desearos a todas las gentes de bien unas agradables vacaciones y un próspero 2010.
Dec
15

He añadido estos días otra novela de Murakami a la colección -aunque no la que en un primer momento planifiqué leer-: ‘Al Sur de la Frontera, al Oeste del Sol’. Más de lo mismo -que si gusta no cansa-, está vez en formato novela breve, donde, capítulo a capítulo, Hajime, su protagonista, nos narra su evolución personal, desde su infancia como hijo único, hasta su treintena, con una existencia relativamente feliz, momento en que se reencuentra con Shimamoto, una vieja amiga de la niñez y punto de inflexión en su vida.
Melancolía, misterio, personajes marcados por su infancia/adolescencia, encrucijadas, tensión, desenlace trágico, etc. Los ingredientes presentes en otras novelas de Murakami. Dada mi nula memoria, no sabría con cual quedarme. Eso sí, en comparación con, por ejemplo, ‘Tokio Blues’ o ‘Kafka en la Orilla’, esta novela es más ágil y fácil de leer.
Esta vez leí bolígrafo a mano, así que he podido seleccionar algunos pasajes que tal vez sirvan para hacerse una idea.
[Hajime] Cuando dejé el bar poco antes del amanecer, una lluvia fina caía sobre la avenida Aoyama. Estaba exhausto. La lluvia empapaba muda los bloques de rascacielos que se erguían silenciosos como lápidas. Dejé el coche aparcado delante del bar y volví a casa andando. A medio camino, me senté en una valla y contemplé un gran cuervo que graznaba posado en un semáforo. A las cuatro de la mañana, la ciudad se veía miserable y sucia. La sombra de putrefacción y la decadencia lo cubría todo. Y yo era una parte integrante de ella. Como una sombra impresa en la pared.
[Hajime] Desde la ventana, se veía el cementerio oscuro y, más abajo, en la carretera, los faros de los coches que pasaban. Con el vaso en la mano me quedaba contemplando esa escena. Las horas que iban de la medianoche al alba eran largas y duras. A veces pensaba que llorar me produciría alivio. Pero no sabía por qué llorar. No sabía por quién llorar. Era demasiado egoísta para llorar por los demás, demasiado viejo para llorar por mí.
Y llegó el otoño. Yo había tomado ya una decisión. No podía seguir viviendo de aquella forma. Ésa era mi conclusión definitiva.
[Shimamoto] Imagínatelo: eres un campesino y vives sólo en los páramos de Siberia. Trabajas la tierra un día tras otro. A tu alrededor, hasta donde alcanza la vista, no hay nada. El horizonte al norte; el horizonte al este; el horizonte al sur; el horizonte al oeste. Nada más. Todos los días, cuando el sol sube por el este, vas al campo a trabajar. Cuando alcanza el cénit, descansas y comes. Cuando se oculta tras el horizonte, al oeste, vuelves a casa y duermes.
[...]
A fuerza de mirar, día tras día, cómo el sol se eleva por el este, cruza el cielo y se hunde por el oeste, algo, dentro de ti, se quiebra y muere. Y tú arrojas el arado al suelo y, con la mente en blanco, emprendes el camino hacia el oeste. Hacía el oeste del sol. Y sigues andando como un poseso, día tras día, sin comer ni beber, hasta que te derrumbas y mueres. Esto es lo que se llama histeria siberiana.
Dec
14
Ayer cerré la temporada de viajes 2009 al regresar de mi estancia de cuatro/cinco días en Roma. Cinco años después de la primera visita, y gracias a un anfitrión tan generoso como paciente, he podido volver a la capital italiana a precio de risa. Eso sí, tan completa fue la primera visita que esta vez no tenía mucho más que hacer que dormir, comer y dar algún paseo. Nada de prisas para visitar todo lo visitable, nada de maratones fotográficos. Lo que he vivido estos días debe de ser próximo a lo que se siente estando podre de pasta.
Cinco años después Roma me sigue resultado una ciudad caótica y descuidada, y a la vista de sus habitantes, genéticamente poco deben guardar ya en común con aquellos señores tan listos que se montaron el Imperio.
Visitas turísticas de esas que exijen pasar por caja las justas: el Coliseo y Foro -¡12,00 €!- y el Museo Vaticano -¡14,00 €!-. Más allá de eso, algunos paseos -pocos y cortos, que llegaba yo a Roma con secuelas en forma de agujetas después del tute por el Prado y Escorial días atrás- por rincones ya conocidos y otros nuevos, horas y horas entregadas al sueño, y comida, mucha y buena. Prueba de ello es el siguiente collage, que representa algo así como el 50% de las fotos que este viaje ha dado de si.

Al final de todo viaje queda un poso, un puñado de flecos sueltos que permanecen en la memoria. No iba a ser menos en el caso de Roma; allá donde se camine se acumulan siglos de historia viva. Después de este viaje, mi particular lista de recuerdos es,
- La pizza de tomate, rúcula y maíz. Tremenda, en particular en la Taverna Le Coppelle, a medio camino entre el Pantheon y Piazza Navona.
- La salsa carbonara estilo español, es decir, a base de nata -vamos, una cochinada-, al parecer no tiene nada que ver con la verdadera carbonara italiana, donde unos huevos rotos ligando la pasta reemplazan a la nata.
- Las galletas rellenas de manzana marca Mulino Bianco. ¡Sublimes!
Dec
8
3 huevos, 300 gr. de azúcar ligeramente molido -sin que llegue a ser azúcar glas-, 300 gr. de almendras sin tostar molidas, mantequilla para untar el molde, azúcar glas y dos Cruces de Santiago de cartulina para decorar.
Batir los huevos; incorporar el azucar; seguir batiendo concienzudamente; incorporar la almendra; mezclar todo; finalmente, verter la mezcla en un molde desmontable previamente untado en mantequilla. Cocinar a horno medio (~170°C) hasta que se haga por dentro y tueste por la superficie. Una vez fuera del horno, depositar las cruces de cartulina en la superfice y, con ayuda de un colador, espolvorear de azúcar glas. Finalmente, retirar con cuidado las cruces.

La parte más difícil de todas fue, de lejos, dibujar la cruz con azúcar: retirar la cartulina y no cepillarse el dibujo con el azúcar que sobre ésta se depositaba requirió de varios intentos, hasta concluir que dos cruces superpuestas, retirando la primera sin miedo, y después la segunda, ya limpia de azúcar, con cuidado, era la mejora solución. Hasta llegar a esa conclusión, a falta de botón de undo, no quedó otra que meter una aspiradora en la cocina.
Nov
30

Este último finde tocó matar bastantes horas de espera entre aeropuertos y aviones. Para no desperdiciarlas aproveché para añadir a mi colección particular otra novela más del Sr. Murakami: ‘After Dark’.
Recomendable, pero con un estilo diferente a todo lo anterior que he leído de Murakami. La naracción es muy ágil, con un punto cinematográfico en tiempo real. Toda la acción transcurre en unas pocas ubicaciones durante una noche en la gran ciudad.
Desde poco antes de la medianoche hasta el amanecer del día siguiente las vidas de un puñado de personajes se cruzan. No hay un principio y final definidos. Los personajes se van descubriendo, adaptándose a las reglas y ritmo vital de la noche, intercambiando sentimientos y acercándose entre ellos. El narrador nos transporta entre ubicaciones e historias, hace conjeturas sobre lo que en cada momento está ocurriendo, enfoca nuestra atención como si del operador de una cámara se tratase. Muy original.
Como es habitual es las obras de Murakami, hay periódicas referencias al jazz -empezando por el propio título-, que al parecer es su género musical preferido, y algunos apuntes cinematográficos. De estos últimos me he anotado ‘Alphaville’, la película preferida de Mari, la protagonista de la novela. Cine francés a consumir en pequeñas dosis si no se quiere correr el riesgo de idiotización y conversión al género gafapasta más hardcore.
Suelo transcribir en estos casos la contraportada del libro de turno para dar una idea, pero es tan mala, que dejo un extracto de una conversación que me ha gustado.
Mari, ¿sabes una cosa? [pregunta Kôrogi] El suelo que pisamos parece muy firme, pero, a la que pasa algo, se te derrumba de golpe. Y a la que te hundes, sanseacabó. Ya no hay vuelta atrás. Luego lo único que te queda es ir viviendo sola en el mundo de abajo, entre tinieblas.
Próximamente se avecinan más horas de tedio aeroportuario así que mañana mismo me haré con una copia de otra novela de Murakami. En concreto, ‘Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo’. Es un tochazo cosa mala que llevo tiempo aplazando, pero tiene tan buena crítica que seguro merecerá la pena. Informaré puntualmente.
Nov
25
El mundo del NOSQL está de moda. Periódicamente aparece yet another storage clave-valor que da una vuelta de tuerca al anterior, o que añade tal feature o tal optimización. La lista es interminable: CouchDB, MongoDB, Dynomite, Cassandra, Redis, Voldemort…
Usados donde tiene sentido usarlos son herramientas definitivas. A mi me atraen particularmete por el énfasis que todos estos inventos hacen en sus capacidades para escalar, y por las ideas subyacentes sobre las que todos o casi todos se construyen, importadas del mundo P2P, del que tantas cosas me dedicaba a leer durante mi última época trabajando en la Universidad.
Internet rebosa de información sobre el mundo NOSQL. Un ejemplo para comenzar a hacer clicks y perderse podría ser este artículo/comparativa en el blog de Richard Jones -sí, otra vez él-, o este otro artículo/resumen de un encuentro de NOSQLeros en San Francisco. Pero sobre todos los anteriores recomiendo un descubrimiento de hoy. Un artículo en el blog de un señor que al parecer se llama Ricky Ho, y que ha titulado NOSQL patterns. Pata negra.
El título es algo excesivo, pero el contenido, aunque necesariamente simplificado, es de primera. Es un resumen estupendo del puñado de ideas más elementales tras el mundo NOSQL, y en general tras de muchas arquitecturas P2P: consistent hashing, gestión decentralizada de la overlay network, vector clocks, arquitecturas gossip, etc. En su momento, descubrir y ordenar esas ideas me llevó meses leyendo farragosos papers, para que ahora venga este señor a resumir todo en un par de hojas. ¡Si es que así no se puede! xD
Nov
15
En el último par de años usuarios Linux categoria A++ a los que guardo el máximo respeto se han ido progresivamente uniendo a la gran familia Jobs. Unos como plataforma doméstica, otros, los menos, como plataforma de trabajo.
Mi hora llegó hace algo más de un mes con la adquisición de un MacBook Pro. Testimonios cercanos del último mes, la cantidad de power users Apple en Tuenti, y el descontento con el portatil que había adquirido hace nada, todos, se aliaron para darme el empujón definitivo a este mundo de anti-alias agresivos, bordes redondeados y juegos de dedos sin fin.
No soy nada dado al apostolado. Vive y deja vivir. Pero, oigan, es tantísima la felicidad que Apple ha traido a mi casa. Es tan desmesuradamente profunda la equivocación de quienes siguen anclados en un desktop Linux.
Sea como fuere, más allá de un desktop tan perfecto como el de OSX, mi habitat es un terminal y una distribución para auténticos hombres como es Debian. En OSX soy un novato, así que según haga descubrimientos -posiblemente todos triviales-, los compartiré en forma de posts. Tal vez sean útiles a nuevos miembros de la gran familia.
El primero hoy. No uso el iTunes. No me interesa. La única música que escucho es con el Spotify -¡que invento!-. Sin embargo, el Snow Leopard se empeña en abrir el fucking iTunes cada vez que uso las teclas multimedia para controlar el Spotify. Hasta donde he podido ver las soluciones simples pasan por eliminar el iTunes -que no me apetece- o reemplazar el ejecutable por un script que simplemente aborta la ejecución del binario real del iTunes en caso de ya estar corriendo otro programa susceptible de hacer uso de las teclas multimedia. Los detalles aquí. ¿Alguna solución menos intrusiva/sucia?
Nov
13
It happened, therefore it can happen again: this is the core of what we have to say.
– Primo Levi, born in 1919 in Turin, was a chemist. As a member of the Italian resistance, he was arrested in 1944 and deported to Auschwitz. He survived and began in 1945, directly after his return, to write. In 1987 Primo committed suicide. His stories and poems of the Holocaust today belong to world literature.
Esta es la inscripción con la que se abre la exposición del museo anexo al monumento en memoria de las víctimas del Holocausto. Ha sido uno de los puntos de parada durante nuestra estancia por tierras berlinesas, y, junto con Tiergarten y los jardines del palacio de Charlottenburg, uno de mis rincones de la ciudad preferidos durante este viaje.
Cuatro/cinco días calándonos de frío, cansándonos de caminar sin parar, durmiendo generosamente y, por supuesto, comiendo como cerditos salchichas y contundentes especialidades locales.

Como cabía esperar Berlín me ha gustado. Tanto es así que ha quedado incorporada a mi particular lista de destinos a los que, llegado el caso, consideraría de buena gana para emigrar: Estocolmo, Aquisgrán y ahora también Berlín.
Pendiente de volar a Roma en unas semanas, ahora es momento de empezar a planificar el calendario de viajes low cost para el 2010. ¿Sugerencias?
Nov
2
Durante la PHP Barcelona Conference del pasado finde uno de los asistentes me asaltó interesándose por eso del Erlang, y cómo era eso de que en Tuenti habíamos implementado el servicio de IM usando esa cosa exótica. Su empresa estaba interesada en una infraestructura parecida: pilas de conexiones establecidas concurrentes, push vía HTTP con notificaciones en tiempo real, etc. Un escenario donde Erlang encaja a la perfección.
Para convencerle recurrí una vez más a una serie de tres posts de Richard Jones, cofundador y CTO de last.fm, y al parecer, y con gran criterio, fan de Erlang. Tantas veces he citado a este señor, listo él como un pimiento, que iba siendo hora de compartir esta lectura 200% recomendable.
Resumiendo, el objetivo es implementar un servicio Comet-like en Erlang que atienda un millón de conexiones TCP concurrentes desde una sóla máquina. Lo va desarrollando en varias iteraciones, primero con una implementación plana sobre MochiWeb, a continuación añade un router uno a uno, después juega con la hibernación de procesos para optimizar el uso de memoria, a continuación transforma el router en un bus de mensajes pub/sub, y finalmente, mi parte preferida, hace volar todo integrando un frontend libevent embebido en un C-node. Esta misma estructura, añadiendo algo más de magia Erlang, es toda una receta magistral para hacer cosas bien chulas.
Nov
1
Siguiendo con una tradición que se inició allá por el año 2002, cuando me tocaba incrementar mi contador de años estando lejos de casa, en concreto mientras asistía a un congreso en Shiraz -aka, donde Cristo perdió la sandalia-, esta vez ha tocado envejecer durante la PHP Barcelona Conference’09.
Dos días entre señores dedicados a eso del PHP, con la charla estelar de Rasmus Lerdorf, padre de la criatura y empleado de Yahoo!, principal usuaria mundial del invento. Y como mayores usuarios del invento en España, la charla de Erik, nuestro CTO en Tuenti, donde desveló algunas métricas sobre nuestro site: 20.000 millones de pageviews al mes, 2.5 millones de fotos subidas al día, más de 500 servidores, más tráfico en España que Google y Facebook juntos, etc. En suma, razones de peso para entrever lo sexy que resulta trabajar en Tuenti y captar a algún cerebrito.
Personalmente ha sido mi primera conferencia sin perfil universitario, y se ha notado: los asistentes no perdían el culo por ningún tipo de certificado de asistencia, lo ponentes hablaban de problemas/soluciones reales. A última hora, parte del equipo de tech de Tuenti improvisamos una charla algo acelerada sobre la empresa y el servicio de IM que lanzamos hace nada. Parece que despertó bastante interés, pero las prisas no permitieron terminar ni entrar en todo el detalle que nos hubiera gustado, así que incluyo aquí una imagen que Alberto, desarrollador de frontend, no tuvo ocasión de compartir con los presentes. En definitiva resume de forma muy amable el deseo compartido por tantas y tantas personas: la castración química de todos los desarrolladores de IE6.

En definitiva, una experiencia positiva, y aunque sólo fugazmente, una ocasión para visitar Barcelona y confirmar lo que siempre había sospechado: me gusta!
